jueves, 7 de diciembre de 2017

LA INMACULADA CONCEPCIÓN Y SU ICONOGRAFÍA



INMACULADA DE ALONSO CANO

Cuando se trata de hacer un estudio iconográfico en historia del arte es importante tener un conocimiento de las fuentes que inspiraron a los artistas pero también el contexto histórico en que fueron representadas las obras.
La Inmaculada Concepción es una de las imágenes más repetidas de la iconografía popular española. El libro "Iconografía del arte cristiano", de Louis Réau, es posiblemente el mejor documento escrito sobre la iconografía de la Inmaculada.
Y como mañana es la Inmaculada y yo aformtunadamente tengo especialpredilección por este tema, me encantaria que todas mis amigas que se llaman Inmaculada se sientan homenajeadas con este trabajo y en especial una que es la HERMANA MARIA INMACULADA. Se que lo va a leer con ese cariño que siempre me demuestra pero se también que lo va a analizar con mucho interés.
ANÁLISIS
Este dogma católico estaba siendo cuestionado por los protestantes en el siglo XVII por lo que en España, como católica , se puso de moda la imagen de la Inmaculada Concepción.
La proliferación de imágenes de la Inmaculada en el arte Barroco español fue un hecho que se puede apreciar en todas las iglesias de predicación y, como no, en los museos.
La iconografía de la Inmaculada fue dictada por Francisco Pacheco, representándola a una edad juvenil.
Las fuentes de esta representación son el Cantar de los Cantares y el Apocalipsis.
En primer lugar, la Inmaculada está identificada como la novia del Cantar de los Cantares.
Las metáforas bíblicas, popularizadas por las Letanías de la Virgen de Loreto, aparecen a su alrededor: el sol, la luna, la estrella del mar, el jardín cerrado, la fuente, el pozo de agua viva, el cedro del Líbano, el olivo, el lirio, la rosa, el espejo sin mancha, la Torre de David, la Ciudad de Dios, la puerta del cielo.

INMACULADA DE ZURBARÁN

Los otros atributos de la Inmaculada están tomados del Apocalipsis (cap. 12). La luna, que nunca se representa llena, como en la Crucifixión, sino recortada en forma de creciente, evocaba la castidad de Diana.
Debo señalar que algunos historiadores del arte opinan que después de la victoria de Lepanto, los cristianos quisieron interpretar el creciente de luna bajo los pies de la Virgen como un símbolo de la victoria de la cruz sobre la media luna turca.(interpretación,en mi opinión, bastante cuestionable)

La leyenda Tota pulchra, que remite directamente a los versos del Cantar de los Cantares (Tota pulchra es amica mea, et macula non est in te, Toda eres hermosa, amiga mía; no hay tacha en ti), se interpreta como la autoría de Dios en la creación de María: mientras que los pintores firman sus obras faciebat (usando el imperfecto, puesto que son verdaderamente obras imperfectas), Dios, por el contrario, firma con las palabras Tota pulchra, ya que lo que sale de su mano es perfecto.

Se representa siempre vestida con túnica blanca y manto azul, símbolos de pureza y eternidad respectivamente, coronada con doce estrellas, la media luna y una serpiente a los pies simbolizando su dominio sobre el pecado.

La forma definitiva de la Inmaculada, que va a dominar a lo largo del siglo XVII, será la resultante de la conjunción del motivo Tota pulchra con el de la mujer vestida de sol del Apocalipsis.

El arte barroco del siglo XVII, por tanto, tiene el mérito de haber creado el tipo definitivo de la Inmaculada Concepción. Libre ya de todos los símbolos de las letanías, rodeada sólo por ángeles, sus pies aplastan la serpiente tentadora, para recordar su victoria sobre el pecado original.

La España mística se apoderó de este tema y le imprimió la marca de su genio. Y consiguió hacer su propia versión. Tanto es así que no puede pensarse en la Inmaculada Concepción sin evocar las obras de Zurbarán, Ribera o Murillo.
La Inmaculada Concepción de Zurbarán sigue las normas iconográficas dictadas por Pacheco.



INMACULADA DE ZURBARÁN
Zurbarán muestra una imagen con un fuerte realismo al ofrecernos un rostro cercano al espectador, alejado de idealizaciones.

La luz apenas crea contrastes lumínicos incidiendo en el manto de María para destacar sus pliegues. La luz dorada a su alrededor sugiere una visión sobrenatural, como si fuese el efecto de un teatro ya utilizado en la Visión de San Pedro Nolasco.



INMACULADA DE MURILLO


Debo hacer una especial mención a la Inmaculada que pintó Juan Bautista Tiépolo (1767-69) para la iglesia de San Pascual en Aranjuez, figura en la selección de quince obras maestras que el Prado propone a sus visitantes. Fue un encargo de la Casa Real, destinado como he dicho antes a la Iglesia de San Pascual de Aranjuez.


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