domingo, 28 de febrero de 2016

El Renacimiento en Aranjuez. El jardín de Felipe II


En estos días, estamos estudiando en clase el Renacimiento en España y al llegar a la etapa de la arquitectura del último tercio del siglo XVI conocido como periodo o etapa HERRERIANA es imprescindible ampliar con algunos datos  esta etapa en Aranjuez.
El jardín de Felipe II en Aranjuez






El río Tajo, que con su nombre indica el corte que hace en la meseta, crea una terraza en la que se abriga un clima especial que combinado con el arte da lugar a un prodigio en el páramo castellano: los jardines de Aranjuez.

Los jardines de Aranjuez son el fruto del paso de culturas y épocas que con cierta complicidad con el Tajo han ido creando un espacio donde los hombres han podido encontrar la imagen ideal del mundo.

Por Aranjuez pasaron culturas que dejaron su huella en la orilla del río. Pero es en la Edad Media cuando la Orden de Santiago, con sede en Ocaña, declara mesa maestral, para su manutención, a la dehesa de Alpagés, levantando en 1387 un palacio en el heredamiento de Gonzalo Chacón, en el meandro del río, el canal de azud y los huertos, para recreo de los caballeros.



Con los Reyes Católicos toma la forma de jardín el paisaje frondoso por el que gustaba pasear la reina Isabel, hasta tal punto que se llamará Isla de la Reina.



Carlos I quedó cautivado de las riquezas de este paisaje y aumentará el Bosque hasta tal punto que cuando sube al poder su hijo Felipe II le dará a este jardín de jardines un prestigio y una dedicación que lo transformarán en una obra de arte.
Felipe II con Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Gaspar de Vega y Jerónimo Algora, son los verdaderos creadores del jardín de la Isla, jardín renacentista que guarda ecos de tradición flamenca e hispano-árabe.
Pero Felipe II estaba buscando una síntesis en el jardín de su palacio y sus colaboradores trazaron un jardín en recuadros rectangulares adaptados a la forma natural del lugar.




Desde el año 1563 se comenzaron a construir algunas fuentes con “pilas de ladrillo, cañas de plomo, paredillas y suelos de azulejo”. Dándose al año siguiente “nueva y más graciosa forma; con calles y cuarteles para flores”

La nota hispano-árabe eran las plantaciones florales que se colocaron a voleo para conseguir agua de olor destilada al pie del jardín de la Isla.



En una de las cartas que Felipe II escribió a sus hijas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela se refiere al “junquillo* amarillo que os llevaron de Aranjuez...”
El rey amaba las rosas con las que se formaron setos en la Isla y especialmente la mosqueta (rosa con la parte central amarilla). Mandó que le enviaran limoneros, naranjos, jazmines y murtas* de Sevilla, Málaga y Valencia, que se guardaban en un invernadero llamado “naranjería” durante los fríos


En la actualidad sólo queda del jardín de Felipe II el que conocemos como “jardín del rey” situado en la esquina suroriental del palacio donde los setos de boj* dibujan un jardín de crucero con una fuente de jaspe* en el centro.

Quizás este concepto de jardín cerrado marcado por concepciones geométricas representa un jardín secreto, un “hortus conclusus” que muestra la imagen que se inspiró en el pasaje del Cantar de los Cantares que dice así:

“ERES JARDÍN CERCADO, HERMANA MÍA, ESPOSA;
ERES JARDÍN CERCADO, FUENTE SELLADA...”





Felipe II fue el creador de esa esencia que envuelve al visitante del jardín y a la vez se percibe la mesura y discreción que lo unifican.

2 comentarios:

  1. Me parece muy instructivo, muy útil para conocer mejor Aranjuez y hace más fácil el estudio y con diferente temática.

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  2. Me parece muy instructivo, muy útil para conocer mejor Aranjuez y hace más fácil el estudio y con diferente temática.

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