viernes, 25 de septiembre de 2009

La cúpula de Santa María de la Flores de Brunelleschi




A punto de acabar mi licenciatura en Historia del Arte tenía la inquietud de tener una lista de obras preferidas y por encima del resto.
Comencé a pensar en la inmensa cantidad de pinturas que había visto en mi vida, sobre todo por la predilección que tengo por el arte de los pinceles. Recordé La Escuela de Atenas, que me hacía sentir de cerca a Platón y Aristóteles; pensé en las obras de Caravaggio, con el que entendí perfectamente lo que es el claroscuro, me detuve en los prerrafaelistas que me dejaban tocar el romanticismo, le dediqué un buen rato a las vanguardias históricas que siempre me han fascinado y como no, al impresionismo que además formaba parte de la decoración (en láminas) de mi habitación del C.M. Berrospe.
Sin embargo, pensé que con gran probabilidad mi obra de arte preferida estaría en Florencia, y así fue. Pero no era un cuadro, ni un fresco, era la cúpula que Filippo Brunelleschi construyó para Santa Maria del Fiore.

Florencia, en los últimos años del medievo, pugnaba constantemente con las demás ciudades de la Toscana, especialmente Pisa y Siena, en todos los niveles: político, religioso y cultural. Así, el levantamiento de las catedrales en estas tres ciudades se había convertido en una competición en la que demostrar no sólo al mundo, sino sobre todo a los toscanos, qué catedral era la más bella y, qué ciudad legitimaba su primacía sobre las demás. Pisa terminó a finales del siglo XIII, culmen de su hegemonía marítima, su espléndida catedral de cinco naves de ecos islámicos, y sus fantásticos baptisterio y campanile, aún famoso entonces sólo por su gran belleza. Siena completaba su catedral a comienzos del siglo XIV, un edificio imponente que dominaba desde lo alto el escarpado perfil de su ciudad. En el interior, los mosaicos del suelo y la abundancia de mármoles verdes la situaban en posición de disputar con Pisa el primer lugar. Florencia, en cambio, tenía una catedral a medio terminar, de largas paredes lisas, donde aún había que construir la cúpula, que por tamaño y esplendor, debía rivalizar conlas cúpulas más impresionantes, como la de Santa Sofía de Constantinopla.
El proyecto de Arnolfo di Cambio preveía una gran cúpula, pero pronto se dieron cuenta de que la carpintería de la época no podría construir la cimbra sobre la que levantarla, así que el agujero permaneció con el paso de los años, haciendo casi impracticable la catedral y convirtiéndose poco a poco en motivo de burla por parte de las ciudades cercanas. A finales del siglo XIV, Francesco Talenti creyó dar con la solución y construyó un tambor que debía facilitar el levantamiento de la cúpula; sin embargo, al terminarlo se vio que había sido peor el remedio que la enfermedad, y que el tambor no sólo no ayudaba a sujetar la cúpula, sino que hacía subir la altura total, algo que sólo aumentaba la dificultad global del problema.

A principios del siglo XV, el Comune de Florencia convocó un concurso buscando el maestro de obra que fuera capaz de solventar de algún modo el agujero que avergonzaba a toda una ciudad. Allí acudió un señor llamado Filippo di Ser Brunellesco, que sería más conocido posteriormente como Filippo Brunelleschi, y que hasta entonces era respetado tanto como platero (memorable altar de plata de Pistoia) como por maestro de obras, tales como la iglesia de San Lorenzo o la loggia del Ospedale degli Innocenti. A él y a Lorenzo Ghiberti, el artífice más conocido de la ciudad después de sus puertas de bronce para el baptisterio, se les asignó el hercúleo trabajo de completar la catedral.

Brunelleschi llevó la guía en todo momento de la construcción de la cúpula, si bien al principio el nombramiento como capomastro también de Ghiberti pudiera habernos hecho dudar sobre la autoría real de la obra.



La solución al agujero era tan sencilla como evidente: si no se podía construir una cimbra de madera, habría que levantar la cúpula desde el tambor. Para hacerlo, hubo que construir no sólo una, sino dos cúpulas. Una primera bóveda semiesférica y encima una apuntada, dejando vacía la parte intermedia para aligerar el peso. El método consistía en ir construyendo la cúpula en espiral, haciendo subir progresivamente el nivel de la misma, casi del mismo modo en que cae el helado de la máquina sobre el cucurucho. Para ello, había que colocar los ladrillos con un sistema conocido como "espina de pez", muy usado en la Antigüedad y que probablemente Brunelleschi conoció en un más que probable viaje a Roma. A pesar de este ingenioso recurso, el trabajo no se habría podido llevar a cabo sin las máquinas que el propio Brunelleschi diseñó para tal fin, y que hoy pueden verse en los espacios que hay de camino a la cima de la catedral.

Fue así como poco a poco la cúpula se fue completando hasta que estuvo terminada hacia 1434, siendo solemnemente inaugurada por Eugenio IV el 25 de marzo de 1436, día en que comenzaba el año en Florencia. En los años posteriores se completaron las semicúpulas de los brazos del crucero y el ábside y se culminó la cúpula con la linterna que hoy vemos.



La cúpula de la catedral de Florencia es mi preferida porque es la culminación arquitectónica en la que se combinan las tensiones desde dentro y desde fuera consiguiendo que el hombre participe del espacio casi divino que apuntan las líneas.

Leon Battista Alberti dijo que la Cúpula cubría con su sombra todos los pueblos de la Toscana; Yo creo que la cúpula es algo místico en sus líneas que no sólo no podemos descubrir sino que tenemos que dejar que nos llene, y nos acerque al lugar del que todo procede.

11 comentarios:

  1. Es una preciosidad. Y muy interesante todo lo que cuentas. ¿Sabes si es cierto eso que cuentan que Miguel Ángel dijo al comparar su cúpula del Vaticano con esta, que la suya era más grande pero no más bella?

    Un abrazo

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  2. Hola amiga..

    Muy interesante todo lo que cuentas.. es una maravilla de entrada .. gracias por la clase tan magistral que nos traes..

    Miles de besotes.. y aquí estoy para empezar el nuevo curso..Saludotes a todos y buen fin de semana

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  3. ¡Hola Pilar!
    He tenido una gran alegría al poder entrar de nuevo en tu blog. Iba a decirte que aún no podía entrar pero he encontrado tu email y he venido para aquí.
    Disculpa que no lea hoy el post, pues se me hace muy tarde y estoy fuera de casa ahora, ya volveré con más tiempo. Estoy contenta que hayas solucionado el problema, estaba bastante preocupada, pues tu blog es una maravilla y además de artístico muy didáctico y pedagógico. Yo he aprendido mucho de tí, gracias. Un gran beso.

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  4. Me gusta mucho el comentario sobre la construcción de la cúpula de Santa María de las Flores de Brunelleschi. Está edificada con ingeniosos mecanismos que tuvieron que idear en unos tiempos en que no había los adelantos que ahora tenemos, quizá por este motivo, las personas desarrollaban más su capacidad creativa. Un abrazo.

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  5. Estoy ya por aquí...voy a leerlo despacito amiga. Un beso

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  6. ¡Hola! Bonita entrada.

    Saludos.

    Un abrazo.

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  7. Qué entrada más buena, amiga. Gracias por hacerlo. Este "platero" brillará para siempre con luz propia. No entiendo como los de Blogger son tan burros. He tenido que preguntar a M. para dar contigo. En fin, bien está lo que bien acaba.

    Un beso, Pilar.

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  8. Estoy estudiando para comentar ehh..no me he perdido...pero juer profe...a principio de curso, y con blog nuevo..es como a mala lexee...


    ya he encontrado y visto imágenes de las Catedrales de Pisa, Siena y Florencia.

    Y he visto que coños es un CIMBRAN y un TAMBOR..


    Y estoy haciendome a la idea...

    Osea que paciencia o me quejo al Ministerio de Ayuda a los alumnos que saben poco de arte...

    Besossss

    Pd. Lo de los ladrillos a pez...todavia no lo he encontrado...pero todo se andará...

    (Mala lexe tienen los profes...y luego se quejan juer...)

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  9. Pues ni San Google sabe que es lo de los ladrillos a pez...asi que ...Profe,...si no la viene a Vd. mal...nos podría mostrar una fotico de los "ladrillos a pez"...es para entender mejor el post...al fin y al cabo nos ha dicho que es SU OBRA DE ARTE preferida..y eso viniendo de Vd....es mucha OBRA...y hay que estudiarla bien.

    Por cierto...lo de Santa María de la Flores..no será Santa María de LAS FLORES...¿? vamos...digo yo...aunque los italianos..vete a saber....

    Un besito ...

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  10. Aunque también puede ser Santa María de la Flores, de la Lolita o la Rosarito Flores...pero me parece que no...verdad?¿

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  11. Es una obra que conmueve, también lo hace toda la obra de Bruneleschi, la indómita Florencia supo en este caso imponerse a sus competidoras itálicas.

    Bonito post.

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